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sábado, 28 de enero de 2017

ME MATO EL 24



Essa peça tem um valor especial para mim por vários motivos, ela foi a primeira peça minha que foi montada, está em cartaz em Medellín faz quatro anos e o trabalho que o grupo Teatriados fez é simplesmente incrível. Ela faz parte do projeto "Dramaturgia a la carta" dessa companhia, onde o autor escreve a partir dos desejos do grupo. Atualmente estou escrevendo uma segunda parte dessa mesma história, outra peça a la carta que ainda não tem nome. Teatriados tem os direitos patrimoniais dessas duas peças em território colombiano. 

SINOPSE

Duas irmãs muito velhas e cansadas da vida decidem se matar entre elas, Marta e Noemi prometem que este 24 de dezembro se darão a morte como presente, é a data limite para cumprir a sua promessa. uma delas é viciada em rum e não consegue superar o fato de seu filho estar casado com outro homem e morar em outro pais, a outra é uma hipocondríaca que depende de um tanque de oxigênio e mesmo assim não larga o cigarro, ela ainda tem o ímpeto de fazer tratos com o senhor do mercado em troca de favores sexuais. justo o dia que elas decidem se matar descobrem que ganharam a loteria, mas isso não acaba sendo um impedimento para seguir em frente com seu plano. 

A continuação a primeira cena, um monólogo de Marta:


1.

Presente. Una sala vieja con un mueble de terciopelo antiguo, objetos de diferentes dimensiones, armarios, sillas, mesas, un árbol de navidad empolvado. Todo en un caos minuciosamente ordenado. Decoración escabrosa: una horca que cuelga en un extremo, armas de diferentes tipos en todo el lugar, cuchillos, navajas y frascos de pastillas. Venenos, cables de corriente que salen peligrosamente de la pared.  

Está Marta sentada en el sillón desplumando una gallina con fuerza, las plumas caen en un balde que tiene entre las piernas abiertas.  Al lado hay una botella de Ron Viejo de Caldas todavía con un poco de licor. En un rincón hay un armario lleno de botellas vacías de ron. 

MARTA: ¿Pobrecita? pobrecita yo que me la tengo que aguantar a ella (Pausa) Pobrecita dice la malparida, pobrecita cuando estaba viva ¿Cierto? Vos qué vas a saber, ojalá pudiéramos cambiar, que fueras vos la que me estuviera desplumando a mí… ojalá yo hubiera tenido alas hijueputa, hace rato que habría salido volando por esa ventana (Pausa) claro que mis alas serían como las tuyas que no sirven pa´ nada, no me mirés así, ¿Pa´ qué sirven tus alas? pa´ terminar en un balde de veinticuatro mil pesos que la otra todavía me saca en cara. Como si no lo hubiera pagado yo. Es que es muy fácil decir qué hacer con la plata cuando no es de uno (Pausa) Tranquila que yo sólo como carne de cerdo, a mí me gustan las aves, me gusta verlas cuando están quietas porque uno sabe que en cualquier momento van a volar (Golpea la gallina contra el suelo mientras habla)  vos no volás porque sos una gallina, por eso no merecés tener alas, por gallina. Pero vos me caés bien porque estás muerta y los muertos no sienten nada (Para de golpearla, toma la botella y se toma un trago de ron largo y profundo, mira la gallina y le ofrece un poco) ¿Querés? (El teléfono suena, Marta se levanta con la gallina en la mano y contesta) ¿Qué fue? Déjame en paz Noemi que estoy hablando con la gallina (…) Cual pobrecita Mona, las gallinas están acostumbradas a que las maten (…) vos comés huevo todos los días y yo nunca me pongo a llorar (…) Claro que es la misma cosa ¿O de dónde creés vos que viene el huevo? (…) ¿Qué fue qué? (…) pues el huevo (…) ¿Cómo así? (…) ay no me pongás a pensar en este momento que estoy muy ocupada (…) ¿Entonces me la tengo que comer? (…) no, una gallina es como una mamá que se acostumbró a que le maten a los hijos, la muerte pa´ ellas es un favor (…) lo hice por vos Noemi (…) ay ya me cansé de alegar con vos, si querés venís y la resusitás entonces, dejá de poner problema por todo, caminá más rápido que te estoy esperando (…) sí, como no, apuesto a que te quedaste haciendo un chance donde Rogelio, yo no sé pa´ qué comprás chance si de todas maneras te vas a morir hoy (Cuelga el teléfono con rabia, vuelve a su posición inicial. Pausa. Sigue desplumando la gallina) Pobrecita. Pobrecita yo que me tengo que me la tengo que aguantar a ella (Pausa) Pobrecita dice la malparida (A la gallina) ¿A vos te daría pesar? Vos qué vas a ser capaz si sos una gallina, ojalá pudiéramos cambiar, que fueras vos la que me estuviera desplumando a mí… ojalá yo hubiera yo tenido alas, hace rato que habría salido volando por esa ventana hijueputa (Pausa, toma un trago de ron) pero no alas como las tuyas que no sirven pa´ nada. Pa´ terminar en un balde de veinticuatro mil pesos que la otra todavía me saca en cara (Pausa. La mira detenidamente por varios segundos) de la que te salvé, yo por eso sólo como carne de cerdo, de gallina no, las gallinas me gustan (La golpea contra el suelo) ¿Oiste? Las gallinas me gustan porque son aves que no son capaces de volar, como yo (La golpea por un momento más, para,  toma la botella y se toma otro trago de ron largo y profundo, mira la gallina y le ofrece un poco) ¿Querés o no? (El teléfono suena, Marta se levanta con la gallina en la mano. Contesta) ¿Qué es la llamadera? Dejá la pendejada que nos va a coger la navidad y vos en la calle, andariega, fastidiosa (…)  ah, qué hubo Rogelio ¿Cómo está? (…) feliz navidad para usted también (…) en Estados Unidos con la familia (…) no es que es muy difícil, él no puede dejar a la mujer sola, ¿No ve que está embarazada? (…) si ya va a cumplir los seis meses (…) ¿Y dejar a Noemi sola? Esa no sabe hacer nada sin mí, además yo no soy capaz de volar (…) no, es que le tengo miedo a los aviones (…) sobre todo (…) sí dígame (…) muchas gracias Rogelio pero creo que no vamos a poder, es que Noemi y yo nos vamos a quedar aquí a pasar el 24 juntas (…) no, no, es que nos vamos a matar (…) ¿Se ganó qué? (…) ¿Cómo así y con qué número? (…) pero si yo acabé de hablar con ella y no me dijo nada (…) valiente sorpresa, justo hoy (…) sí, de todas maneras muchas gracias por la invitación (…) no es que usted no ha entendido, Noemi y yo nos vamos a matar esta noche (…) ¿Cómo así? pero esa sí es charra (…) no, es que no vamos a ir… (…) claro pero… (…) por eso… (…) si yo sé, lo que pasa… (A propósito) ve, se está dañando la comunicación, no tengo señal (Cuelga el teléfono desesperada) coja oficio viejo hijueputa, ¿No me cree? malparido ya te veré mañana llorando en la iglesia (En ese momento entra Noemi, llega agitada, sudorosa y trae en una mano una bolsa de mercado con cosas y en la otra arrastra un carrito con un tanque de oxígeno que lleva conectado a la nariz)

jueves, 26 de enero de 2017

HAMBRE

Esse monólogo foi escrito e dirigido por mim e atuado pela minha parceira e amiga do Acción Impro, Catalina Hincapié. Foi estreado na Colômbia em janeiro de 2015. Deixo aqui dois trechos da última cena da peça.

Sinopse
A sua mãe a chamou Hera para que desde criança já não fosse ninguém, para que não tivesse nada, mas Hera tem muitas coisas: tem um trabalho de meio tempo num mercadinho de merda; tem um bebê com quem assiste filmes e séries de televisão; tem uma mãe que morreu enquanto amamentava ela; tem experiência em cuidar crianças porque foi baby sitter em Chicago e Bostom durante vários anos, tem muita vontade de voltar a sê-lo; tem um antecedente criminal nos Estados Unidos; tem um pai que a culpa e um irmão que a deseja. Hera tem hambre, com agá como seu nome, um hambre que não se mata com comida.

HERA
¿Por qué me miras así? Con esos cachetotes y esos ojotes. ¿Quieres conocer a tu tío papá? pues no, porque tu tío papá es un hombre malo, es un vicioso, un ladrón, un vagabundo y es muy peligroso, como esos de la televisión. ¿Te acuerdas de esa película que vimos el domingo? La del amiguito que la policía estaba buscando por malo, que se le comió el cerebro a otro amiguito ¿Te acuerdas? Así es tu tío papá, él no mata a la gente ni se la come, pero en el fondo es igual de malo. Si él te fuera a poner un nombre te llamaría Anibal, como el de la película. ¿Tú te quieres llamar Anibal? A mi ese nombre no me gusta, a mí no me gusta ningún nombre para ti. ¿Cómo se llama la mamá? ¿Ah? ¿Cómo se llama? … “Hera”, dilo, “Hera”… no me llames mamá que en algún momento me puedo morir y es mejor que te vayas acostumbrando a no llamar nunca a nadie de mamá, llámame Hera, como si ya no fuera nada.

Tú no eres muy buen mamador bebé, cuando estaba en Boston cuidaba a un niño un poquito mayor que tú, él sí era buen mamador. Cuando llevaba unos tres minutos mamando me mordía buscando la leche que no había. Entonces apretaba la cabeza del niño contra mi teta, lo apretaba fuerte, él comenzaba a llorar, yo le pedía que no parara de mamar y lo apretaba más fuerte, el niño seguía llorando y más me gustaba, entonces le mordía las piernitas, las mordía hasta que el niño gritaba…
No te pongas celoso bebé, a ellos nunca les di de mi leche (Pausa) No hubiera mordido al niño Hanson. Pero es que era tan cachetón, con esos ojitos azules, más azules que los de tu tío papá. Él lloraba diferente a todos los otros niños, yo estoy segura de que ese bebé disfrutaba de mis mordiscos. Pero no debí morderlo tanto. Todavía me acuerdo de esas piernitas gorditas, el olor a bebé, las lágrimas saladitas y luego... (Lo baña en vinagre).

Yo soy tu mamá y yo te quiero, no como al bebé Hanson, te quiero diferente. A él no lo bañaba en vinagre, no se me habría ocurrido en ese momento, contigo lo hago porque sé que debo contenerme, yo soy tu mamá y no te quise morder, no como al bebé Hanson, a ti te amo más, tu eres la ultima opción para el hambre de mamá. 

(...)

El día que mordí al bebé Hanson cambió todo. A partir de ahí no pude parar nunca. Luego vino otro bebé al que le di tanto amor que me le comí el piecito izquierdo, era todo gorducho, calientito. Me acuerdo de otro al que le dejé marcas en todo el cuerpo, los doctores dijeron que el perro se le había comido el 30 por ciento de la piel (Se ríe) eso lo supe por las noticias. Para entonces yo ya estaba en otra casa con otro bebé, pero con la misma hambre. Pero no es lo que estás pensando bebé, no es que mamá sea así como los amiguitos de The Walking Dead, es que existen muchos tipos de hambre. La de mamá es un hambre diferente, no se quita con comida, es un hambre muda, con H, como mi nombre. Sólo que ella siempre está, no como mi nombre que se fue desde que me lo pusieron.

Por qué será que casi siempre comienzo por las piernita izquierda..., debe ser algo político, no sé, yo no entiendo de política, no me desconcentres.
A mí me encantan los comerciales de cremitas de bebé porque lo antojan a uno de nalguita.
A veces se me desmayaban, me da una rabia cuando eso pasa, como al bebé Hanson, pobrecito, tan lindo. Claro que cuando lloran sin parar prefiero ir directo a los cachetes, morder cachetes es lo mejor. Casi siempre lo dejo de último.
Ese huequito que queda debajo del ojo cuando la piel sale me produce un cierto sentimiento de culpabilidad, especialmente cuando no para de sangrar o cuando queda un pedacito colgando, eso no me gusta. Es que ya el niño no se ve tan tierno, ya no provoca nada sin cachetes, por eso deben ser la última parte, porque los cachetes definitivamente son la imagen del deseo ¿Te gustó esa frase bebé? Mamá podría escribir un libro ¿No crees? La imagen del deseo.
Ese otro niño, el de los Petersen, era un debilucho, te juro que apenas llevaba seis o siete mordiscos, nada tan profundo, el problema fue que me ensañé en la nariz, me impresionó tanto que lo dejé acostado y lo contemplé por varios minutos viendo cómo se ahogaba con su propia sangre. Yo sé lo que es eso. O sea, yo no lo maté, la propia sangre siempre termina ahogándolo a uno.

martes, 24 de enero de 2017

UMA OBRA DE TEATRO

Essa é uma cena de uma peça que é muito importante para mim, foi o resultado de dois anos de estúdio no mestrado em dramaturgia e direção que fiz na Colômbia justo antes de vir morar no Brasil. Graças a ela eu recebi uma menção honrosa por parte do juri da universidade de Antioquia. Ela é uma peça de dramaturgia compartilhada, que combina cenas de autor com algumas cenas livres que tem uns protocolos para que os atores improvisem a partir de sugestões dadas pela plateia. 
A continuação uma cena do primeiro ato
CENA
Cordero: chegaram. “O rato roeu a roupa do rei de Roma e a rainha raivosa rasgou o resto. ” (Abre. Entram Reinaldo I e sua esposa Priscila) Prefeito, que prazer ter o senhor aqui. Priscila, você está linda demais. Por favor entrem, están em su casa.
Priscila: “muchas gracias general”
Reinaldo I: major
Cordero: seu espanhol está perfeito
Priscila: claro que não, seu português que está. Vejo que “le faltam pantalones Cordeiro”
Cordero: mas que vergonha
Priscila: quase, quase consigo enxergar seu pênis, general
Reinaldo I: major
Cordero: me desculpem por favor, podem se sentar, eu já volto (Sai)
Reinaldo I: que falta de respeito receber a gente de roupa íntima
Priscila: eu achei engraçado
Reinaldo I: definitivamente eu não gosto desses eventos sociais
Priscila: esse não é um evento social, e é melhor que comecemos a procurar essa mala, aproveitemos que nos deixou sozinhos (Começa a procurar). Que tamanho tem?
Reinaldo I: não faço ideia, nunca vi. Também não deve estar aqui, tal vez esteja escondida nalgum dos quartos de cima
Priscila: nada perdemos buscando. Que decoração mais simples, aqui falta um toque feminino
Reinaldo I: eu sempre gostei desta casa
Priscila: tinha melhor gosto o outro Cordeiro. Onde pode ter escondida essa mala?
Reinaldo I: bem oculta, ele sabia que muita gente está atrás dela
Priscila: ainda não entendo por que o colombiano não sabe nada
Reinaldo I: eles não tinham uma boa relação
Priscila: muito esquisito Paulo César acabar morto desse jeito.  Você não acha muita casualidade ir e morrer nesse pais terce mundista? O que ele estava fazendo lá? Ninguém inteligente iria para Colômbia, a não ser que seja para tomar um café... numa escala no aeroporto indo para Miami (Ela ri)
Reinaldo I: deixe tudo como está, não é bom levantar suspeitas
Priscila: um tiro na cabeça, e longe do seu país. Não será que foi assassinado pelo irmão? Tal vez este Cordeiro no fundo sabe da mala
Reinaldo I: este Cordeiro é um idiota, está falido, se soubesse da mala não teria nos convidado aqui hoje
Priscila:  falidos e cheios de dinheiro que não sabem que têm. (Pega alguma coisa) olha que negócio brega, deve ser de lá
Reinaldo I: deixa isso ali
Priscila:  você viu como ele coça o cu?
Reinaldo I: é de família, mas Paulo César sabia disimular, nunca se coçava na frente das pessoas
Priscila: este outro se coça muito, por pouco e faz um exame de próstata na nossa frente (Ela ri)
Reinaldo I: isso foi o que o fez sair do exército. E como não reconheceram a doença, ficou sem aposentadoria
Priscila:  não acredito
Reinaldo I:  por isso precisamos achar essa mala primeiro que eles
Priscila: deve estar muito bem escondida, já que esses dois patetas não a encontraram ainda... aliás, que chatice ter que ser simpática com a colombiana essa. Como é que se chama?
Reinaldo I: Raimunda
Priscila: que nome horroroso (Entra Raimunda) Raimunda, quanto prazer
Raimunda: olá, Priscila. Como você está linda…
Priscila: a gente estava falando de você
Raimunda: que você fez no cabelo? ...
Priscila: um tratamento que minha filha trouxe de Paris, você sabe que lá é o paraíso dos tratamentos capilares
Raimunda: eu? Nenhuma cirurgia, tudo natural. O segredo é lavar o rosto antes de dormir com bastante sabão e depois passar um creme hidratante que só se consegue na Colômbia, mas eu posso mandar trazer para você
Priscila: nossa, que gentil, muito obrigada
Raimunda: você sempre tão feminina, né?
Reinaldo I: Raimunda, você está preciosa
Raimunda: Reinaldo I. Como você está? Ou devo chama-lo de prefeito?
Reinaldo I: como você quiser. Você está “mucho bonita”
Raimunda: seu espanhol está prefeito
Reinaldo I: claro que não, seu português que está
Raimunda: você acha?
Reinaldo I: lógico, uma linda colombiana falando um português “prefeito” (Todo mundo ri)
Priscila: seguramente é por usar esse sabão e esse creme milagrosos (Todo mundo ri)
Raimunda: embora acho que não são da mesma marca do seu tratamento Priscila (Todo mundo ri).
Priscila: claro que não, os seus são produtos colombianos (Faz piada com cocaína. Todos riem. Entra Cordero vestido de militar)
Cordero: de que piada me perdi?
Raimunda: nenhuma, o humor natural e espontâneo dos nossos incríveis convidados (Ri sozinha)
Cordero: que prazer tê-los na nossa casa
Priscila: eu gostava mais como estava antes
Raimunda: a gente fez algumas mudanças
Cordero: mas basicamente é a mesma casa do meu irmão
Priscila: estou falando de você, gostava mais como estava antes, sem roupa
Cordero: que vergonha, nem sei como aconteceu, deve ter sido… (Batem na porta). Me desculpem, vou abrir a porta “Gato escondido com rabo de fora
tá mais escondido que rabo escondido com gato de fora. ” (Abre) conseguiu?
Priscila: esse deve ser seu filho. Oi!
Cordero: diz oi para eles.
Filho: e aí, beleza?
Raimunda: que jeito é esse de falar!
Reinaldo I: parece muito com seu tio
Filho: eu?
Priscila: olha só, é todo um homem… deve ter o pênis enorme. Posso ver?
Filho: não
Priscila: que fofo, todo tímido, eu já te vi pelado, quando você era uma criança. Quando foi isso mesmo?
Reinaldo I: numa foto que Cordeiro nos mostrou um dia num funeral
Priscila: ah, pode crer. Você está certo Rei, ele é igualzinho ao tio. É o mesmo rosto
Filho: pode ser que me falta maquiagem
Cordero: olha só, você trouxe uma cachaça boa, como as que o prefeito tanto gosta! Como sabia?
Filho: você me mandou comprar
Cordero: quantas garrafas você trouxe?
Filho: uma
Cordero: serve um pouco para a gente então
Reinaldo I: não, eu não estou tomando cachaça. Estou tendo umas arritmias cardíacas terríveis
Priscila: é o estresse pelo processo de contratação daquela avenida, sabem?
Raimunda: injusto né
Priscila: é, aqui já ninguém mais pode dar trabalho para família porque vira um delito
Raimunda: esta cidade está de pernas para o ar
Reinaldo I: como assim?
Filho: onde está Henry?
Cordero: Filho, por favor
Raimunda: hoje roubaram o carro de Filho
Priscila: o carro?
Filho: só levaram os espelhos
Raimunda: quase matam ele
Filho: não aconteceu nada
Priscila: não acredito!
Cordero: então não vai beber nada, prefeito?
Reinaldo I: uísque
Cordero: Filho vai comprar uma garrafa de uísque para o prefeito
Filho: não tenho mais dinheiro
Reinaldo I: precisa de grana?
Priscila: porque Rei sempre carrega um pouquinho dos seus impostos (Todos riem menos Filho)
Cordero: você tem dinheiro, meu amor?
Raimunda: tenho?
Cordero: dá então para Filho comprar uma garrafa de uísque que a nossa infelizmente acabou
Raimunda: é lógico, Filho venha, me acompanhe (Raimunda se afasta com Filho, os vemos resolver o assunto, mas não os escutamos. Voltam)
Filho: e depois falam que isto não é uma mentira.  Se preparem, porque logo logo vem um acontecimento forte
Priscila: do que você está falando?
Reinaldo I: uma manifestação?
Priscila: intervenção militar!
Filho: estou falando desta peça
Raimunda: sai daqui Filho, agora
Cordero: não esqueça o uísque
Filho: posso ir com Henry?
Raimunda: não
Cordero: e não demore que a gente já vai servir a comida (Filho sai)
Reinaldo I: quem é Henry?
Cordero: a mascote da minha mulher
Raimunda: é um bailarino precioso que recuperamos de um massacre paramilitar, uma história terrível, mas ele é um fofo
Priscila: cadê?
Raimunda: deve estar por aí, quer dar um passeio pela casa? Aí você conhece ele

Priscila: adoraria, estava comentando com Rei que amei a decoração (Saem. Silêncio incómodo)